Historias inéditas de Colón.


Historias inéditas de Colón. Orlando Acosta. Hubert Humphrey Fellow. Septiembre de  2013.

El origen  de la ciudad de Colón fue determinado por la condición de su profunda  bahía y la posibilidad de  construir un puerto.  Para 1850 la isla Manzanillo y su bahía de Limón, ofrecía pantanosas tierras anegadas por el mar y un magnifico fondeadero. Definida por el puerto y modelada por el ferrocarril,  nace bajo el rumor de los cascos de los buques que rozan sus costas y el martillar de los hierros del tren.  Es  el puerto y el ferrocarril que condicionan la forma de la ciudad y  determinan los valores únicos que son reconocidos por la Ley No. 47 de 2002, que declara Conjunto Monumental Histórico al casco viejo de la ciudad de Colón.  Como todo patrimonio histórico, la salvaguarda del mismo le corresponde a la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico (DNPH) del Instituto Nacional de Cultura (INAC).    El centro histórico  se extiende prácticamente  sobre toda la isla y cuyo trazado original de lotes y callejones es una de las características más notables y mejor conservadas.   

El proyecto de  Canal Francés -posterior al ferrocarril- pone a disposición material de préstamo para rellenar pantanos y manglares de la isla. La ciudad recrea tierras urbanizables bajo esquemas de control administrativos planteados por la empresa del ferrocarril y del Canal  generando una de las mejores trazadas del país.   El diseño urbano produce amplios espacios abiertos, probablemente cualidad única en el país.

Sobre uno de estos amplios espacios,  se levanta un majestuoso bronce cuya presencia e historia pasa desapercibida por los habitantes y visitantes de la ciudad.  A pesar de los sucesivos incendios, esta estatua cuenta  la historia de Colón de imperios, mujeres y muerte. 

El bronce representa a Cristóbal Colón y a América.  Es obra de Vincenzo Vela uno de los más importantes escultores europeos de fines del siglo XIX.  La estatua  llega a   Colón el 29 de abril de 1870 a bordo de la fragata L'Emperatrice Eugenie por encargo de la emperatriz francesa, Eugenia de Montijo esposa de Napoleón III. 

El General Tomás Cipriano Ignacio María de Mosquera-Figueroa y Arboleda-Salazar conocido como Tomás Cipriano de Mosquera Cipriano de Mosquera -amigo de la emperatriz- sugiere el traslado de la estatua a la próxima ciudad que sería fundada bajo el mismo nombre. 

Veracruz, México, tres años antes,  Fernando Maximiliano de Habsburgo -casado con Carlota de Bélgica, hija de Leopoldo I de Bélgica es fusilado y destronado en México.  Fue el fin de la acometida del segundo imperio en tierras mexicanas.   

Al otro lado del mar, la emperatriz Eugenia de Montijo, quien  veía la intervención en México -mediante la instalación del segundo imperio mexicano- la posibilidad de instaurar una república católica en Norteamérica decide no enviar la estatua. Colón y la joven América  resultan políticamente inapropiados con la llegada al poder de Benito Juárez y el triunfo de la revolución.

Panamá 1879, corren los años del auge y fracaso del Canal Francés y el Vizconde Fernando de Lesseps,  primer constructor del canal de Panama encuentra en Colón la estatua en una deplorable condición y solicita permiso al Ferrocarril de Panamá para colocarla en un nuevo sitio.  La estatua adorna los jardines de la residencia de él durante su estancia en la ciudad.  Cristóbal y la joven América son emplazados frente a la casa de Lesseps otorgando a ese espacio -  probablemente-  el único aire de cultura europea de este lado del istmo.
El mosquito y el escandalo acaba con la acometida europea de un canal por Panamá. Las acciones del Canal son vendidas y junto a ellas el ferrocarril de Panamá. La Compañía del Canal de Panamá se hace del canal, la ciudad,  el ferrocarril y por supuesto de la estatua.  Se genera el territorio de la Zona del Canal de Panamá y dentro de ella queda colocado el bronce bajo jurisdicción de los Estados Unidos. A partir de la fecha, y desde 1904 funcionarios panameños empezaron negociaciones diplomáticas para retornar el bronce a territorio panameño, cosa que no ocurrió.
En 1916, la estatua fue llevada provisionalmente a los jardines del hotel Washington; desde allí el bronce vio sucesivos fuegos- los que sumieron a Colón en cenizas y -como el ave fénix- repunta de ellas  para perfilarse como una de las más hermosas y alegres ciudades del caribe.  En   el año de1930 el gobierno de Estados Unidos accede a entregar la estatua y finalmente emplazada en el sitio que actualmente ocupa.
Colón como ciudad contiene en su patrimonio construido y entre los espacios abiertos de su excepcional emplazamiento una intrincada historia que nos permite entender la relación  de ésta con el mundo.  El puerto, el ferrocarril y el Canal son parte de ese testimonio, así como el patrimonio urbano y escultórico entre su hoy ruinosas y apetecidas cuadras.  Es responsabilidad del Estado la conservación y puesta en valor de la ciudad, la cual aún nos depara más de una interesante historia por contar.  La historia de Colón no podrá ser leída a fuerza de mazo y retroexcavadoras.  La historia de  Colón y su integración al imaginario panameño transita por educar y mediante la conservación garantizar su permanencia.
Urge entender Colón para lograr apreciar su  universalidad, entender su origen y garantizar su permanencia en el tiempo.  No es con violencia, sino con educación, inclusión, profesionalismo y perseverancia que lograremos integrar la dimensión patrimonial en nuestras mentes.


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