Colón y la cita correcta


Colón y la cita correcta. Orlando Acosta Patiño. Diciembre de 2014

“En la vida no hay camino fácil, ni camino difícil, no hay camino corto, ni camino largo. Solo existe el camino correcto, y ese es el que yo hoy les exhorto a seguir”. Juan Carlos Varela, presidente.  
Leo esta cita en mi cuenta de Facebook,  como expresión del orgullo de mi amiga,  al ver que su hijo, finalmente culmina con éxito sus estudios de  formación secundaria.   La cita,  es del discurso del señor presidente Varela en el acto de graduación de los egresados de su alma mater.  El texto me resultó disonante en el contexto de lo que hemos visto esta semana y objeto de preocupación por el  conflicto ético que se está generando en la  mente y en el espíritu de las futuras generaciones de hombres y mujeres de Panamá.   
Este mes de diciembre en la ciudad de Colón se realizó el lanzamiento del proyecto de renovación urbana en la figura del presidente,  quien orgullo veía como bajo retroexcavadoras caían edificios en la ciudad de Colón.  Estas demoliciones- como si no hubieran lotes ya vacíos- justifican casas dignas, salud, agua buena, edificios hermosos y calles limpias.
Como hemos expresado en varias entregas el asunto de la intervención de Colón pasa por varias dimensiones que son parte  de su  realidad social, económica, histórica  y regional.
Parte del alcance del proyecto traslapa con una condición muy particular y es lo relativo al tema de conservación patrimonial.  El centro histórico de Colón- que exhibe un alto deterioro- está protegido por la Ley No.47 de 8 de agosto de 2002.  Esta regulación reconoce y declara parte de la ciudad de Colón, edificios y espacios abiertos como parte el patrimonio histórico de la Nación.  
Los conjuntos monumentales panameños tienen una amplia normativa que los protege y los regula y es responsabilidad del INAC,  mediante la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico DNPH su custodia, protección, manejo y conservación. No me agotaré en citas y textos legales que considero innecesarias, lo importante y medular es lo  ético que descansa en cumplirlas y hacerlas cumplir.
Las leyes nacionales protegen el patrimonio panameño e impiden -bajo ninguna circunstancia- su destrucción.  El espíritu de la Ley implica que, además,  que por su carácter no renovable, el bien no le es posible su restitución o reemplazo.  Los bienes patrimoniales una vez destruidos no pueden ser reemplazados con todos sus valores asociados. Una vez demolidos  los edificios de Colón solo quedará caliche en la memoria colectiva.
Hay otro aspecto importante que traen los vientos sociales sobre temas de justicia versus impunidad. Los delitos contra la destrucción del patrimonio histórico panameño están tipificado en la norma penal, pero más allá de estar hablando de penas contra el patrimonio, quiero destacar que es más importante y desde la perspectiva ética, el cumplimiento de la norma; no obstante los delitos no prescriben y entre los escombros se podrá escarbar con el mismo interés que en las cuentas bancarias de enriquecimiento ilícito.
Lo sucedido en la ciudad de Colón y con la participación del máximo representante del Ejecutivo en la figura del señor presidente y bajo la mano del responsable de la cartera de vivienda y en el silencio de los administradores de la Cultura, dista mucho de la cita que abre este artículo y que compromete la credibilidad en la que los votantes depositamos en las urnas en el ejercicio democrático electoral y sin mencionar, la esperanza de futuros ciudadanos.
Los caminos para la recuperación del Centro Histórico de Colón están empedrado con una norma que lo protege.  Esta norma parece ser parte de los escombros de  la institucionalidad violentada -que a fuerza de mazo inició a generar el señor Martinelli en la pasada administración- y que el gobierno de Varela sigue   acumulando en la de él.   El camino renovar Colón no es corto ni largo.
Los tiempos para la recuperación de Colón son de mediano y largo plazo, no esperemos ver un Colón resplandeciente, libre de basura y aguas negras en el término de cinco años. Renovar Colón, señor presidente  tomará tiempo, no hay prisa y no es fácil.
El camino correcto para Colón,-parafraseando al presidente Varela- está en respetar las leyes que lo protegen. Violentar las leyes es también parte de la crisis institucional y de corrupción que estamos inmersos.  No podemos bajo ninguna excusa justificar las demoliciones en el centro histórico de Colón.  Estamos abriendo una caja de Pandora y estableciendo un terrible precedente que pone en peligro la conservación patrimonial de la Nación.  Señor presidente hay que respetar  la Ley que es el camino correcto.

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