Colón: ciudad en el ojo de la tormenta


Colón: ciudad en el ojo de la tormenta. Orlando Acosta Patiño.  Septiembre de 2014.

El recién anuncio de construir una nueva Colón realizado por parte del responsable de la cartera de Vivienda toma su expresión bajo las promesas de  campaña del Sr. Presidente como una irrupción a la institucionalidad y a las normas.  
La propuesta de generar otra ciudad de Colón, fuera del recinto histórico de la Isla Manzanillo y lanzara a la periferia de los servicios y facilidades urbanas,  parece estar guiada y vinculando por elites económicas que luego impulsaran y se beneficiarán de las bondades de una acción de conservación patrimonial a posteriori.
Este planteamiento parece ser consecuente con las conclusiones de E. Tejeira  hecho en el artículo: Ciudad, Patrimonio e Identidad: Panamá y Colón, publicado en  la Revista Secuencia No. 81 de 2011 publicado por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, México, D.F.  donde sugiere que la conservación del patrimonio está vinculado con un beneficio económico.
El autor deduce que la conservación del patrimonio sigue dependiendo de las elites y sus intereses.  Bajo un contexto de una institucionalidad del INAC y una DNPH debilitada, y sin presencia territorial, la posible recuperación de Colón pareciera corroborar lo afirmado por el autor.  Este parece ser la tormenta que sitúa a la ciudad de Colon en el ojo de la tormenta,  situación que encontrará un escenario difícil de combatir.
La alternativa de rehabilitar las 250 hectáreas de un territorio servido con calles, redes de servicios y energía, con magníficos espacios abiertos al mar  no es viable para el contenido social que la habita, encontrando la limpieza social como una solución que permitirá la apropiación de la riqueza edilicia y de los beneficios de la mejor localización urbana en el Atlántico.
Esta estrategia de intervención urbana no hará sino que acrecentar las iniquidades urbanas que son empujadas por los capitales que movilizan importantes recursos para producir el lanzamiento de la población del casco urbano fuera de la Isla Manzanillo a territorios impersonales y sin memoria.
Lejos de proponer un desarrollo equitativo de los beneficios que genera la ciudad y empoderar a sus habitantes, la propuesta de intervención urbana alejará a las personas de su condición de ciudadanos y desarticulará finamente su vínculo cultural que ha venido ocupando por décadas.
Además de inventar un proyecto de renovación urbana, la gestión de intervención pareciera   ignorar  importantes productos e instrumentos  de planificación que han sido formulados para analizar la complejidad  económica, social, arquitectónica y territorial de Colón.
Producir bajo un discurso demagógico  vivienda para 20, 000 colonenses,  impulsará  la demolición de edificios que forman parte del Centro Histórico de Colon, reemplazándolos por copias,  esperando transformar la identidad e historia de una ciudad excepcional: en caliche y un invento amanecido.    




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